Incumplieron las medidas… son agresores y la Fiscalía ahora va por ellos

Incumplieron las medidas… son agresores y la Fiscalía ahora va por ellos

Hombres sentenciados por violencia doméstica y maltrato familiar decidieron desobedecer las órdenes judiciales que buscaban proteger a sus parejas.

En la zona norte de Honduras, un fenómeno inquietante vuelve a repetirse: hombres agresores sentenciados por violencia contra la mujer y maltrato familiar que, lejos de asumir las consecuencias, deciden ignorar lo que los tribunales les ordenaron.

No realizan el trabajo comunitario, no respetan las restricciones ni cumplen las medidas instauradas para evitar nuevos episodios de agresión.

La Fiscalía Especial de Protección a la Mujer (FEP-MUJER) tuvo que actuar nuevamente, esta vez para enfrentar el incumplimiento de quienes son hallados responsables de ejercer violencia.

La desobediencia judicial no solo vulnera la autoridad del Estado; deja a las víctimas nuevamente expuestas.

Los nombres de los agresores

La Fiscalía presentó requerimientos fiscales por el delito de quebrantamiento de medida o condena contra once hombres que, pese a la sentencia, optaron por desafiar la ley. Entre ellos se encuentran:

Edil Natán Barahona Meraz,José Manuel Rivera Miranda,Ramón Eduardo Trochez,Ramón Martín Cruz Luna,Bryan Alexander Sabillón Meléndez,Carlos Alberto Urbina Gómez,Cristóbal Alexis Mena Cruz,Nelson Javier Villeda,Evelio Sorto,Néstor David Flores Lara,Héctor Antonio Ramírez Núñez.

A todos ellos los declararon responsables de violencia doméstica o maltrato familiar. Sin embargo, ninguno cumplió las obligaciones impuestas por los tribunales.

Algunos debían realizar trabajo comunitario; otros tenían prohibiciones estrictas. Todos eligieron ignorarlas.

El desafío estructural: proteger cuando la obediencia falla

El quebrantamiento de medidas expone una falla profunda: las mujeres siguen en riesgo cuando sus agresores no toman en serio al sistema judicial.

El reto no es solo procesar a quienes agreden, sino asegurar que las medidas dictadas realmente funcionen y se cumplan.

Una orden judicial tiene el peso de la protección. Pero cuando un agresor la ignora, ese peso vuelve a caer sobre la víctima.

La lucha por un sistema que proteja a víctimas de violencia

La Fiscalía hace su parte al perseguir a agresores que incumplen las medidas. Pero detrás de cada requerimiento hay una urgencia mayor: que la justicia no sea solo un documento firmado, sino un escudo real para las mujeres que decidieron denunciar.

Mientras los agresores desafíen las sentencias, la protección sigue incompleta. Por eso, esta nueva ofensiva fiscal no es solo un trámite.

Buscan que la impunidad también se combata cuando alguien decide romper una orden que se dictó para salvar vidas.

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