La UNAH decidió que el Año Académico 2026 esté marcado por la ciencia y la ética: llevará el nombre de María Elena Bottazzi, investigadora de impacto global.
La Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) eligió mirar hacia la ciencia para definir el rostro del Año Académico 2026.
No se trata solo de un nombre, sino de una historia: la de María Elena Bottazzi, una científica cuya carrera conecta a Honduras con los grandes desafíos de la salud global.
El reconocimiento no llega como un acto simbólico aislado, sino como una declaración de principios sobre el tipo de conocimiento que la universidad quiere poner en el centro.
Año académico y la elección de la científica
La elección del nombre del Año Académico 2026 no fue automática ni simbólica. Esta vez, cada facultad y cada campus de la UNAH llevaron a la mesa el nombre de una mujer cuya trayectoria representara distintos rostros del conocimiento.
Entre las postuladas estuvieron María Elena Bottazzi, impulsada por las facultades de Ciencias y Ciencias Médicas; la ambientalista Blanca Jeanette Kawas Fernández, propuesta desde el Campus Atlántida por su legado en la defensa y preservación del ambiente; y la intelectual Helen Umaña, respaldada por el Campus Cortés por su aporte al fortalecimiento de los estudios literarios en Honduras y la región.
Tras la deliberación, la comunidad universitaria se inclinó por la ciencia aplicada a la vida: con 24 votos, la propuesta de Bottazzi fue la elegida, y el Año Académico 2026 llevará su nombre.
La trayectoria de Botazzi
Aunque nació en Génova, Italia, la identidad académica de Bottazzi se construyó en Honduras. Hija de un diplomático hondureño, creció en el país y fue en la UNAH donde se formó como microbióloga y química clínica, sentando las bases de una vocación que siempre estuvo ligada al servicio público.
Desde ahí, su camino académico la llevó a universidades estadounidenses, donde obtuvo un doctorado en Inmunología Molecular y Patología Experimental.
Además, completó estudios postdoctorales en biología celular. Ese recorrido internacional, sin embargo, nunca rompió el vínculo con su origen.
A lo largo de su carrera, Bottazzi optó por un campo poco atractivo para el mercado, pero crucial para millones de personas: las enfermedades tropicales desatendidas.
Desde posiciones de liderazgo académico, como su rol en el Baylor College of Medicine y el Centro para el Desarrollo de Vacunas del Texas Children’s Hospital, orientó su trabajo a cerrar brechas históricas en el acceso a la salud.
Su enfoque convirtió la investigación científica en una herramienta concreta para enfrentar desigualdades que trascienden fronteras.
Una vacuna y una decisión ética
Durante la pandemia de la COVID-19, su nombre alcanzó relevancia mundial con el desarrollo de Corbevax, una vacuna creada junto al investigador Peter Hotez.
Más allá del logro científico, la decisión que marcó su legado fue otra: renunciar a la patente.
Ese gesto permitió que países con menos recursos pudieran producir y distribuir la vacuna a bajo costo, rompiendo con la lógica dominante de exclusividad en medio de una crisis sanitaria global.
Un nombramiento con mensaje
Al nombrar el Año Académico 2026 en su honor, la UNAH no solo reconoce a una científica de talla internacional.
También envía una señal clara a su comunidad universitaria: desde Honduras se puede producir conocimiento relevante, ético y con impacto real.
María Elena Bottazzi no representa solo un nombre para un calendario académico. Representa una forma de entender la ciencia como compromiso, y a la universidad como punto de partida para transformar el mundo.



